La cruzada selenita.

En los anales de la historia selenita, cuentan las innumerables batallas que en sus campos se han librado, pero la mayor y mas duradera de todas es la cruzada selenita; desde antes de la formación de la primera humanidad, los “Cemmerus”, tribu llamada así en honor a su Dios, Cemmer, rondaban por la vastedad del desierto sideral, tomando energía del nacimiento de estrellas y acumulando sabiduría transmitida por su Dios quien, piadoso, los condujo por milenios.

Los Cemmerus sobrevivieron infinidad de tribulaciones: enfrentamientos con tribus, enfermedades y colisiones de galaxias; su angustia ceso cuando, tras la llegada de la cuarta humanidad a quienes denominaron “los selectos”, anidaron en lo que sería hasta hoy su hogar: Erenea.
O Selene, como “los selectos” la llegaron a llamar; los Cemmerus, luego de celebrar la sacra asamblea con su Dios, decidieron no contactar con aquella creación cuyo Dios los celaba con gran furia, aun mayor que la de Cemmer quien, avergonzado, decidió recluirse en la magna cúpula que los Cemmerus construyeron para él, para que así pudieran estar en contacto cercano con su Dios a todo momento. Hondo fue la tristeza de los Cemmerus al ver que su Dios era humillado por aquel desconocido, por lo que decidieron hacerle la guerra para vengar el honor humillado de su Dios.
Cruda fue la guerra, aquel Dios desconocido no pareció inmutarse y, sin embargo, lego su batalla a su servidor Aramiel, sumo comandante de sus fuerzas celestiales: tres legiones de Cemmerus adiestrados en la guerra sideral, armados con su lanzas protónicas y escudos de Cadamis, mezclando tecnología y magia adimesional, presentaron cara ante la única legión comandada por Aramiel; una gran guerra se había desatado en aquel punto azul distante y todas las demás legiones se encontraban enfrascadas en aquella batalla cuyo fervor llegaba a los oídos de los Maraki, los decadentes dioses amorfos de la extinta raza de los M’mRyel, quienes en su mayor gloria doblegaban la energía pura a su antojo, hasta el día en que el Dios de la humanidad llego con sus legiones, masacrando a su raza y confinando a los Maraki en tronos de cilicio, después de quebrantar en pedazos su esencia misma.

Los Cemmerus idearon una táctica envolvente, presentando un combate frontal con su tropa mas joven y blindada mientras la segunda legión los flanqueaba por la izquierda, su idea era mover la vanguardia en diagonal para poder formar un movimiento en pinza y dejar la tercera legión en reserva; Aramiel, siendo la concepción misma de la guerra e imbuido de su madre la Sabiduría, contemplo aquel movimiento y formo a sus tropas en escuadrones de no mas de 100 soldados: aventajados por su tecnología, la infantería de Aramiel monto en sus acorazados y preparando sus cañones Dalaris, arremetieron contra la vanguardia Cemmerus, provocando graves bajas y huecos en sus formaciones cerradas, sus escudos de Cadamis eran inútiles ante los Cañones Dalaris, capaces de romper la energía mágica en la que había sido confeccionado aquellos escudos. Una vez rota la formación, Pratrafel, comandante de las legiones Cemmerus, ordeno a la tercera legión montar en sus briosos aberrantes alados, seres plateados con dos protuberancias como cabeza y cuello, teniendo una inmensa boca justo en su vientre y sus abominables ojos en sus hombros; ademas, reorganizo la vanguardia cambiando su táctica a tropa auxiliar mientras la segunda legión rezaba a sus escudos para que adoptaran una forma lagrimal y poder usar sus lanzas protónicas como si de fusiles se tratasen: ahora se libraba un combate de guerrillas.
Los acorazados de Aramiel siguieron hostigando ahora a la segunda legión con mínimas bajas, gracias a su formación dispersa mientras los auxiliares comenzaban a envolver poco a poco los acorazados, minimizando sus movimientos; de pronto, los acorazados frenaron y de ellos bajaron los escuadrones de soldados, corriendo dispersados hacía la izquierda mientras otros acorazados regresaban a su retaguardia, Pratrafel ordeno a la tercera legión alada perseguir a los corredores mientras la segunda legión avanzaba hacía los acorazados. <El campo es amplio pero son muy traicioneros los llanos hacia donde van los acorazados, no tomara mucho antes que queden atascados por la mala conducción magnética> Meditó Pratrafel, quien en breve notaba el grave error en el que caía: en efecto, los acorazados se habían quedado estancados en los campos pero cuando la segunda legión se encontraba al tiro de arco, se abrieron grandes surcos del suelo y de ella emergieron el resto de la legión de Aramiel, abriendo fuego con sus repetidoras de luz sobre la segunda legión, sufriendo severas bajas ante la cercanía de lo que vendría a conocerse como “trincheras” ademas de la pequeñez de sus escudos de Cadamis, lo que disminuía sus capacidades de deflectar los disparos; a pesar de encontrarse relativamente lejos, los auxiliares tuvieron un enfrentamiento feroz cuando aparecieron de pronto unidades motorizadas de Aramiel, si bien los auxiliares eran mayores en numero en proporción de 10 a 1, la gran agilidad de aquellas maquinas volvía inútil su superioridad numérica, empeorando la matanza al haberse desprendido de su blindaje pesado, siendo ahora presas fáciles para los sables de la unidad motorizada. Pratrafiel, alarmado, convoco a su tercera legión por telepatía, descubriendo con horror que habían sido emboscados por la nave de guerra de Aramiel: la tropa a pie los había llevado a un barranco, logrando estos esconderse en las peñas mientras los montados de la tercera legión volaban dentro del barranco, la nave de guerra solo tuvo que colocarse encima del barranco y usar su artillería ligera para dar caza a los montados, quienes al intentar huir se vieron abrumados por el fuego ligero de las lanzadas de fuego de la tropa de Aramiel, bloqueando las salidas y dejando un reguero de muerte.

Solo había pasado una hora antes que las tres legiones fueran aniquiladas; Cemmerea, la capital, se encontraba a merced de Aramiel quien, reagrupando su legión y contando sus bajas en doce, preparaba un asalto fulminante. De pronto, una segunda nave de guerra con grandes daños llegaba a la atmósfera de Erenea, la orden había sido dada y Aramiel debía partir a la vanguardia que se libraba en el mundo de los selectos, las bajas por ambos bandos se contaban en trillardos y no daba muestras de ceder; Cemmerea se había salvado pero Pratrafiel hubo de pagar caro su error: juzgado y condenado por el consejo de los 60, Pratrafiel fue desterrado de Cemmerea y arrojado al mundo de los selectos, siendo este el mayor y mas cruel de los castigos al considerarse que no había peor castigo que ser desterrado al mundo de aquellos cuyo Dios había humillado a su padre, Cemmer

Largo tiempo había pasado de aquella batalla y los Cemmerus recordaban amargamente aquel día, luego de haber sido humillados definitivamente en los campos de batalla por las huestes de aquel Dios, Zazabeum, como lo comenzaron a llamar los Cemmerus que significa “el desolador”. Por ordenes de Cemmer, los Cemmerus juraron no volver a presentar batalla contra Zazabeum y sus huestes y solo usar la guerra como medio de defensa, nunca mas con miras a ofender. Pronto, aquel juramento sería saldado mas de lo que aun Cemmer creería.

Después de los conflictos en los cielos, los selectos comenzaron a desarrollarse y multiplicarse, siendo observados por los magos Cemmerus, intrigados ante seres tan extraños; bípedos, con piel blanda y lampiña y solo una boca y dos ojos, distaba demasiado de la morfología de los Cemmerus abriendo debates si deberían incluir aquella especie en su “Per astra biognis” (biología de los astros), pues a pesar de ser la creación de Zazabeum no dejaban de ser una raza fascinante y altamente compleja. Magriom, uno de los mas destacados magos, logro contactar secretamente con uno de los Principados, entidades que dominaban los cielos de “Gea”; a cambio de un poco de la sangre de la hija del regente Adaron, el principado Greco le otorgaría sabiduría sobre los selectos. La petición sonaba un poco estúpida y poco peligrosa, no le fue difícil a Magriom obtener una muestra de sangre de la magna Adali, hija primogenita de Adaron, argumentando de ser por razones medicas; luego de entregar la muestra a Greco, este le dio a cambio un libro, cuyas portadas negras dejaban ver el entramado cibernético con el que estaba hechas, Magriom protesto creyendo haber sido timado al ver sus paginas en blanco, pero Greco le instruyo como usar aquel libro, diciéndole que solo debía pensar en lo que deseaba aprender.
Magriom, abriendo el libro, pensó en los selectos y luego de una vibración, el libro le mostró hasta el mas recóndito de los secretos de los selectos, su composición molecular he incluso su estructuración socio-político; al alzar la vista para agradecer a Greco, este había desaparecido, pero ahora quedaba un problema, ¿como convencer al consejo de los 60 de usar el libro? O mejor dicho, ¿como convencer a Adaron que no lo matara, o peor?

Uno de los centinelas de la muralla de cuerno dio aviso, una entidad desconocida había sido divisada a 900 metros de la muralla y mostraba rasgos horrendos: cuatro dedos, ocho brazos, seis bocas, negro lustroso como la noche y entre cuatro a seis metros de alto. El comandante Derfeo, seguido por el centinela cuyo nombre se ha perdido, se presenta ante el regente Adaron y comentándole la situación, pide una decisión; -Alerta todas las fuerzas y preparen las defensas, que toda la población se refugie.
A pesar que el consejo de los 60 era la máxima autoridad, aun por encima del regente, en casos críticos como la defensa de Cemmerea, la autoridad recaía directamente sobre el regente, agilizando las tomas de decisiones y evitando discusiones sin sentido que pudieran provocarse por haber sesenta opiniones diferentes. Adaron fue y es reconocido por su prudencia, pues al poco tiempo de haber emitido la orden, la ciudad fue asaltada por un enjambre de aquellas huestes, la defensa fue feroz y al poco rato fueron repelidos pero las bajas eran abrumadoras y las murallas de cuerno estaban seriamente dañadas, ademas que varias criaturas habían llegado a algunas fortalezas civiles, dejando carnicerías en su paso. Los magos fueron convocados para examinar a las criaturas y encontrar posibles soluciones, el consejo se reunió para discutir como manejar el ataque sobre las demás poblaciones mientras que Adaron fue a consultar directamente con Cemmer, en la Cúpula del Silencio.

-Gran padre Cemmer, os pido audiencia y ruego por encontrar gracia en tu presencia. -Adelante. Aquella respuesta tan simple y familiar hizo vacilar a Adaron, quien, tembloroso, entro a los aposentos de Cemmer y no falto para que la presencia física de Cemmer lo fulminara al ser irresistible, peor que mil hoyos negros. -No temas, hijo mio, te he ungido en un caparazón de cristalita para que puedas resistir mi presencia, ahora dime, ¿porque vienes a consultarme?, -Oh Gran padre, agradezco su piedad, escuche mi angustia; la ciudad fue asaltada por una horda de seres abominables, aterrorizaron la población y sobrepasaron nuestras defensas y gran temor nos embarga de volver a ser atacados por aquellas criaturas, el consejo cree que fue un ataque provocado por Zazabeum y los magos están desconcertados, imploro, Gran padre, ¿fue ataque de Zazabeum o nos enfrentamos a algo mas allá de nuestro entendimiento?
Paso un momento en silencio que pareció terrible para Adaron, quien angustiado, no osaba levantar la vista; -Consulta a Magriom, uno de tus destacados magos, hijo mio, el te revelara la verdad y de mi solo te entrego una respuesta, Zazabeum no es responsable de esto.
Al salir, Adaron se sintió inquieto, aquella respuesta le dejaba un intenso pesar en su esencia y empeoraba cada que meditaba en ello, sentía que el mismo Cemmer le ocultaba gran parte de la verdad, si no es que toda y le preocupaba saber porque aun el Gran padre le vedaba la sabiduría que necesitaba.

Andando por los pasillos del Antro Magis, Adaron iba solo, sentía que lo que fuera a encontrar debía encararlo solo, pues eso podía poner en peligro la existencia misma de los Cemmerus, según creía. Cruzando el umbra, encontró a Magriom sentado (o lo que se podía definir como sentado) mirando a la nada, en sus brazos frontales sostenía un libro negro mientras que la derecha de los dos principales sostenía una jarra semi vacía de perpento, licor de minerales y el otro colgaba libre. -¿que te sucede, Magriom, no se supone que los magos tienen vedado el licor?, -Yo traje esta calamidad, Regente Adaron; sin decir mas, se alzo y le alcanzo el libro negro, -piense en las criaturas. Adaron sostenía el libro, su esencia palpitaba, presentía que a partir de ese momento no solo su existencia iba a cambiar sino el de toda Cemmerea y, pensando en las criaturas, el libro vibro y ante el surgió todo sobre ellos.
-Xator…
Agil, Adaron desenvaino su espada elemental y corto el rostro demudado de Magriom, amputando una de sus lenguas queratinicas y dejándolo ciego de dos ojos, sin embargo, Magriom no profirió ningún quejido, -¡Aberración de Aramiel!, ¡Tú… miles murieron allá fuera por tu insensatez! Un murmullo sonó en la habitación, negras lagrimas corrían por la lastimada cara de Magriom, alzando sus cuatro ojos restantes, miro fijamente a Adaron, -Deme la muerte, o el exilio, que honda es mi vergüenza como para seguir en la ciudad de nuestro Gran padre, Adaron lo observaba, a pesar del gran odio y furia que lo embargaba, había apuntado al rostro de Magriom a proposito pues, si en verdad hubiera querido matarlo habría apuntado hacía el costado de él, que es donde se encuentra su vitas gemis.
Envaino, y dándole el libro, lo condujo a la cámara de exilio, -No necesito mas de ti ni de tu libro, saber su nombre y sus puntos débiles es mas que suficiente para nosotros. Y sin mas, lo exilio.

-El nombre de ellos es Xator, una raza maldita, remanente de los Maraki, su mayor punto debil es justo en el costado derecho, justo aquí. Decía Adaron señalando la coyuntura del brazo séptimo del Xator presentado ante el consejo de los 60; -Díganos, Regente Adaron, ¿como usted sabe datos tan precisos?, -Porque nuestro Gran padre Cemmer me lo ha revelado, pareciera que habéis olvidado a nuestro Gran padre en estos tiempos de angustia. Mentía, Adaron lo sabía y por dentro se arrepentía por manipular al consejo y ocultar la verdad, empeorando por deshonrar a su Gran padre; pero nadie iba a poder soportar saber que los Xator eran parientes genéticos de los Cemmerus, fruto de la ingeniería biológica y ritos paganos que el principado Greco había realizado, mezclando genética de Cemmerus con entidades demoníacas y selectos, siendo su principal arma genética contra las legiones de Zazabeum. El consejo se sintió ofendido pero no iban a cuestionar la palabra del Regente y menos si afirmaba que el mismo Cemmer le había dado esa sabiduría y, entrando en consejo, debatieron largamente el proceder contra los Xator, dando como veredicto que los Xator implicaban una amenaza directa contra su propia existencia y por lo tanto, se podía entrar en guerra abierta contra ellos dándose como resultado a lo que mas adelante serían llamadas las cruzadas selenitas.
A través de los milenios, los Cemmerus aprendieron a odiar y matar a los Xator, cuyas campañas no cesaban, solo daban treguas por periodos de tiempo, dependiendo que tan dañadas habían salido las huestes de Greco; Adaron se volvió a presentar ante Cemmer, rogándole perdón, esta vez no recibió respuesta alguna y, acongojado al limite, se auto exilio a Gea siendo el tercero en ser exiliado a lo largo de la historia de Cemmerea, sucediendole en el puesto su hija Adali, demostrando ser igual o mas capaz que su padre.

Algunas campañas terminaban siendo horrendos monumentos a la barbarie, legiones de Cemmerus eran convocados y acantonados en diferentes codilleras, hondonadas y montes, aguardaban la llegada de los Xator, quienes jamas decepcionaban ni llegaban tarde a la cita: La estrategia Xator era simple y nunca variaba, un ataque frontal a toda velocidad confiando siempre en el numero y fuerza de empuje, lo que dejaba gran ventaja a los Cemmerus para usar sus formaciones cerradas y largas lanzas protónicas para alzar muros de muerte. Hasta que los Xator cambiaron, en la nueva cruzada los Xator usaron movimientos de pinza y flanqueo, dejando regueros de sangre y en esta, la existencia Cemmerus se debate lánguida.
El nuevo comandante Terox comprendía que el teatro de operaciones había evolucionado así como los Xator, estos se habían adaptado a la vieja estrategia y empezaban a adaptarse, por lo que opto usar la estrategia con la que sus antepasados habían sido vencidos: trincheras. El consejo desaprobaba la nueva estrategia argumentando que era una forma de honrar a Zazabeum, pero al final la regente Adali aprobó su uso; los terrenos fueron preparados y las ametralladoras Vintoria se apostaron en diversas posiciones, armando a sus legiones con sus bastones-fusiles, capaces de perforar la dura piel de los Xator con sus bayonetas y de dar fuego pesado sin perder cadencia ni movilidad, no tuvieron que esperar mucho a los Xator, ellos nunca fallaban a su cita con la muerte y sin contratiempos, el campo se fue llenando de cadáveres Xator, las repetidas cargas eran barridas con la potencia de los Vintoria y si lograban sobrepasarla, un fuego concentrado de la infantería paraba el remanente.
Terox observaba satisfecho el campo lleno de Xator muertos, pero en eso recibió una conexión telepática: los Xator habían asaltado Cemmerea y habían rodeado el Cemmer Paladis, la máxima casa de gobernación, donde habitaba la regente Adali; Terox comprendió al instante que los Xator no habían evolucionado, solo habían jugado con los Cemmerus al habituarlos a una sola táctica de combate, controlando su evolución militar mientras preparaban lo que sería la mayor ofensiva Xator de todas.

La batalla por Selene se extendió por todo el satélite, millares de Cemmerus se enfrascaron en combates abiertos contra los Xator, la artillería resonó con furia y los nuevos tanques gravitales barrían los campos de Xator con sus cañones ionizados, pero la furia Xator era imparable, llegando incluso a combates palmo por palmo de tierra, verdaderas carnicerías que se trababan en combates cuerpo a cuerpo, dándole mayor ventaja a los Xator por estar mejor adaptados al combate corporal: las espadas zumbaban y caían miembros amputados, las garras desgarraban la atmósfera y decenas caían mutilados, la historia cuenta el bravo duelo que tuvo un joven Cemmerus llamado Lalorio, quien se batió en duelo contra una docena de Xator armado solo con una lanza protónica. Zumbaba, golpeaba y mutilaba Xator sin parar, sus heridas sangrantes no lo distraían, a pesar de tener su Vitas Gemis a la vista, a pesar de haber perdido todas sus lenguas queratinicas y tener solo un ojo útil, incluso con sus brazos frontales totalmente amputados y aun su garra dorsal seriamente dañada, Lalorio seguía en pie de lucha, matando, apuñalando y mutilando Xator hasta que, luego que sus cuatro pinzas fueran amputadas dejándolo totalmente inmóvil, un Xator terminara con su vida destrozando su Vitas Gemis y aun decapitandolo, en un alarido de salvajismo irrefrenable. Mil héroes habían nacido y aun el doble habían muerto, la cruzada había finalizado, dejando Selene sangrante, todos sus campos habían sido ahogados en sangre pero Cemmerea se había salvado, Terox había logrado abrir un hueco en el asedio Xator al Cemmer Paladis logrando rescatar a la regente Aladi y a siete de los sesenta, el resto ya había sido masacrado por los Xator.
Tras la matanza, Aladi observo toda la sangre que cubría tanto Cemmerea como los campos, lo que pasaría a ser conocida como luna roja, o luna de sangre, justo como lo estamos viendo.

-Abuelo, ¿pero no la luna roja se crea por la reflexión del sol?, -Pues… si, bueno, es la explicación científica, pero eso no significa que mi historia sea falsa. Aquella pequeña observaba a su abuelo y, suspirando decidió volver adentro del hogar, a pesar de agradarle las historias del abuelo a veces creía que este exageraba. Su abuelo la observo retirarse, riendo para si y alzando la vista, volvió a observar la luna roja, mientras esta iluminaba la gran cicatriz que cruzaba su rostro, dejando uno de sus ojos inútil.

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